jueves, 14 de octubre de 2010

Narcocorridos

Los corridos han formado parte de la tradición mexicana, sobre todo en el norte del país, por más de un siglo. En las piezas, basadas en valses y polkas, el canto es acompañado por acordeones e instrumentos de viento. La Revolución Mexicana, entre 1910 y 1917, prodigó cientos de corridos sobre figuras legendarias como Pancho Villa y Emiliano Zapata.

Pero en los últimos 30 años se han impuesto los “narcocorridos” basados en la vida real de los traficantes de droga.

Los hermanos Arellano Félix, que dirigieron el cártel en la ciudad fronteriza de Tijuana, y su rival Armando Carrillo Fuentes, basado en otra ciudad limítrofe, Juárez, son quienes más dedicatorias han merecido.

Elijah Wald, un ex guitarrista de blues que ha escrito un libro sobre el tema, dice que “Lo primero que un narcotraficante suele hacer luego de una operación exitosa es contratar a alguien para que le escriba un corrido sobre su hazaña”.

Los intérpretes del género frecuentemente cobran miles de dólares, o decenas de miles de pesos, para componer y tocar una pieza.


En lo personal no me agrada este tipo de música porque no me produce nada, además de que no le encuentro ninguna creatividad musical. Y por otra parte me parece cuestionable el impacto que los narcocorridos pueden llegar a tener en cierto tipo de personas. Desgraciadamente el grueso de la población en el país carece de cultura musical y es fácilmente influenciable por lo que tenga a su alcance, y aunado esto a la pérdida de valores que impera en la actualidad es algo preocupante el trasfondo que tienen estos narcocorridos.

1 comentario:

  1. Trataste muy bien el tema e investigaste bastante, me gusta el dato sobre el guitarrista de blues. Muy bien.

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